Monday, February 06, 2006

Boquita, de Martín Caparrós

Boca Juniors es un imperio económico sobre el que orbitan transacciones millonarias, cuentas turbias y poder mafioso. Pero también es un imperio cultural que, aunque termine en el fútbol, comienza con la inmigración genovesa, atraviesa la historia de un barrio detenido en el tiempo -el color local mejor conservado de Buenos Aires- y termina, cada domingo, con la pequeña muestra de una tradición que utiliza el teatro del esfuerzo como via regia al éxito.
Boquita, de Martín Caparrós, es un registro minucioso de ese mundo complejo. No está orientado por la sociología del deporte, ni por un estudio estricto del mercado del entretenimiento, ni -mucho menos- por las babas del clisé marxista que ve en la felicidad de la multitud el efecto directo de la alienación, la esclavitud y la humareda del opio social. Boquita es una autobiografía hiperinformada de la educación sentimental del energúmeno de estadio. El narrador de Caparrós es un tembladeral de humores cambiantes que va del plateista sacado por las circunstancias de un juego que no juega, a la frialdad de un análisis antropológico sobre su propia conducta. Pero en el fondo se agita, a lo largo de todo el libro, un gesto de impotencia: el de no poder alcanzar nunca la velocidad supersónica del objeto.
Martín Caparrós se entrega de mil maneras a la crónica de los acontecimientos inexplicables que produce Boca Juniors: va a la cancha, viaja con los futbolistas, entrevista a viejas glorias, intercepta fanáticos en éxtasis y conversa con Mauricio Macri, el magnate arrogante que mueve los hilos del club. Sin embargo, cuanto más crece el material de la investigación, cuanto más se interioriza en los secretos del tricampeón del mundo (y pentacampeón de América), más lejos queda la posibilidad de atrapar la materia escurridiza de su esencia. Es lo que ocurre con las cosas que no son reales, y Boca Juniors no es del todo una realidad. Su mítico estadio -donde suceden las cosas- es menos una presencia física que un santuario del instante. De esa unidad mínima que constituye todas las historias está hacha, también, la historia de Boquita. Caparrós ha reparado en lo crucial de ese cualidad: el fútbol como fenómeno espontáneo del todo o nada, del suspenso, de la justicia -y la injusticia-, de casi todas las experiencias de la emoción desatadas en una hora y media.
Muy cerca -en el revés- de Valfierno, su novela sobre la identidad como construcción, Martín Caparrós encuentra en Boquita un acercamiento a la experiencia de la identidad verdadera; y conmovido por la suerte cambiante de sus jugadores (a veces en el cielo, a veces bajo tierra: como todos), resume el mundo del fútbol en el extraño caso Benetti, el delantero que una tarde convirtió el gol del campeonato para desaparecer, de pronto, para siempre: “Todos tenemos un momento Benetti en la vida”.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home